18.11.09

El poder de los sueños y la perseverancia

¿Dices que has tratado de hacer realidad tus sueños , pero que debía ser una pista falsa hacia tu destino porque fracasaste una y otra vez? ¿Crees que por eso no has materializado aun tu milagro personal? Ese no es un motivo, sino sólo una excusa.

Hubo una vez un joven que nació en un hogar muy pobre. Como no pudo asistir a la escuela estudió solo. Soñaba con ser abogado, pero nadie lo contrataba. Cuando hubo cumplido el servicio militar, decidió emplear sus estudios legales solitarios para ingresar en la política y se presentó como candidato a senador. Fue derrotado por una amplia mayoría.

Se retiró momentáneamente de la abogacía y la política, para dedicarse al comercio. Su negocio fue a la quiebra y él pasó los 17 años siguientes pagando deudas y aceptando cualquier trabajo que se presentara. Pero los sueños continuaron incitándolo.

Se enamoró, contrajo matrimonio y luchó por mantener a su familia. Una vez más ingresó en la política... como candidato al congreso. Fue elegido por un margen muy estrecho, pero al presentarse a reelección su derrota resultó humillante.

Más tarde trató de obtener un puesto en una dependencia gubernamental, pero el gobierno se negó a contratarlo. Al parecer, dondequiera que iba se veía en ridículo por su origen humilde, su falta de educación y de refinamiento social. Él mantuvo la cabeza en alto, pasando por encima de su orgullo herido, y decidió presentarse como senador de los Estados Unidos. Tanto amigos como enemigos, y hasta familiares, se rieron a sus espaldas. Una vez más fue derrotado.

Con el correr del tiempo fue elegido candidato a vicepresidente por un partido importante. En la votación definitiva fue derrotado otra vez... por un político desconocido. Al presentarse como candidato a senador llevó a cabo una campaña que cautivó la imaginación del país, pero sólo consiguió otra derrota.

Aún así nunca dejó de perseguir sus sueños. No se demoraba sobre sus fracasos: continuaba buscando intensamente los ideales y los principios en los que creía. Por último, a la edad de cincuenta años, con el corazón adolorido y las cicatrices de las derrotas reiteradas, pero aun aferrado al sendero que le estaba destinado, Abraham Lincoln llegó a ser presidente de su país.


¿Has escuchado recientemente a tu voz interior?
¿Cuál es tu camino?


Extracto tomado de Los signos del zodíaco y las estrellas, Linda Goodman.

10.6.09

¿Necesitas fortaleza?

Obstáculos, miedos, circunstancias, falta de realizaciones, en fin, son muchas las excusas que a veces autofabricamos para rendirnos ante el día a día, ante la noche que será sucedida sin dudas por el amanecer.

A veces sentimos que no tenemos fuerzas para seguir adelante, se acabó la energía, se acabó la ilusión. Toda vez que estamos en este mundo sólo queda una cosa: SEGUIR. Tropezar, caer, levantarse, aprender, pero sobre todo SEGUIR.

Y para SEGUIR hace falta fortaleza, aguantar condiciones extremas pero con la convicción férrea de que está dado aquello que aspiramos, esa es desde mi óptica la mejor definición de fe.

El video que les dejo es más que elocuente, los seres humanos somos capaces de desarrollar fortaleza y triunfar bajo cualquier circunstancia!!!

26.5.09

Crisis: ¿llorar o ponerte en acción?

Al respecto del tema de la crisis, pienso que lo más elocuente, profundo y sensato que se ha escrito son las palabras de Albert Einstein:

"No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo.
La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos.
La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura.
Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.
Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar 'superado'.
Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.
La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia.
El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones.
Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos.
Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.
Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.
En vez de esto trabajemos duro.
Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla."

13.5.09

¿Me ahorro el cafecito y el postre de la tarde?

Para estos tiempos de estrechez, un poco de creatividad viene bien. Todo lo que hace falta puede estar incluido en algunos cambios de hábito. No es fácil cambiar de hábito pero vigilando mejor en qué gastas podrás encontrar interesantes oportunidades para ahorrar.

Entender adónde se está yendo el dinero permite pensar también adónde quieres que el dinero se vaya. Para esto hay unos consejos sencillos que los gurúes de Internet están recomendando y que resumimos aquí para tu aplicación.

Aprovechar las ofertas y descuentos, tratar de gastar sabiamente, desperdiciando lo menos posible, pensar en lo que compras y porqué lo compras, desglosar y entender tus gastos y hablar con la familia de ellos, engloban, grosso modo, un nuevo sistema para aumentar la eficiencia de tus ingresos.

Amor y Control

o Comienza por llevar un registro de todo lo que gastas por un mes. El objetivo es obtener el control de tu presupuesto.
o Una vez que veas todo junto, las cuentas de servicios, del supermercado, la farmacia, los estacionamientos, el café, hipotecas, seguros, colegios, todo junto, comenzarás a entender el gasto, priorizarlo y detectar maneras de ahorrar.
o Comienza por disminuir los pagos por seguros, eso se logra aumentando los deducibles. También se pueden buscar refinanciamientos de préstamos e hipotecas.
o Utiliza los aumentos de sueldo y bonos para disminuir las deudas o aumentar el saldo de las cuentas de ahorro.

Creatividad ante todo

o En estos tiempos hay que ponerse creativo. No es cuestión de cuánto te estás ahorrando sino más bien de detectar nuevas oportunidades.
o Hay que buscar mercados de cooperativas y distribuidores directos que venden productos de calidad a mejor precio. Hoy en día muchos agricultores venden directamente sus productos, lo que permite ahorrarse varios escalones de la cadena de distribución.
o Existen también fundaciones y otras organizaciones sin fines de lucro que realizan ferias, bazares y ventas donde se pueden conseguir cosas nuevas y usadas en buen estado y a buen precio.
o Si el volumen de compra lo amerita, busca comprar en los mercados de mayoristas o tiendas especiales que venden por bultos con descuento.
o En todo caso, compra lo que necesitas, no rellenes tu casa de cosas inútiles que acumulan polvo y no le agregan ningún bienestar a tu situación ni a tu familia.
o Utiliza los medios electrónicos de pago. Paga tus cuentas a través de transferencias y débitos directos. Estas operaciones suelen ser libres de cargos adicionales y son muy seguras. También se disminuyen los costos por emisión de chequeras así como comisiones por retiros en cajeros automáticos, especialmente los que no son de tu propio banco, ya que suelen cobrar altas comisiones por cada transacción realizada.
o Hay que usar las tarjetas de crédito pero evitando tener que pagar los altos intereses, actualmente entre 28% y 30%, para esto es importante saber las fechas de corte de tus tarjetas. Hay que tratar de cancelar las deudas de forma consecuente, antes de la fecha de corte, de manera que no te carguen intereses innecesarios. Acumula puntos en tarjetas de crédito que te recompensen y luego utilízalos para ahorrarte en regalos de navidad o de cumpleaños.
o Evalúa si necesitas todos los paquetes de canales Premium, después de todo ¿cada cuánto tiempo los ves? Seguramente tu compañía de cable ofrece planes regulares que te permitirán ahorrar lo que de todos modos no estás aprovechando.
o ¿Necesitas dos o tres celulares, aun cuando la empresa te paga uno de ellos? Revisa con tu operador de celular cuál es el mejor plan para ti, tomando en cuenta tus hábitos de uso. Elimina las líneas telefónicas que no utilizas. Incrementa el uso del correo electrónico para mantenerte en contacto con los tuyos a fin de disminuir la extensión de tus llamadas telefónicas.
o Acostúmbrate a comparar precios, seguramente lo haces cuando vas a comprar un carro o un aparato de TV, pero tal vez no cuando estás comprando cereales. Es muy probable que allí haya también muchas oportunidades de ahorro.
o Desconecta los cargadores cuando no los estés utilizando, apaga las luces cuando salgas de la estancia y utiliza equipos a gas cuando sea posible y en las zonas donde el gas sea más económico que la electricidad, esto es algo que también vale la pena comparar.
o Es mucho más divertido y seguramente más económico y seguro comer y reunirse en casa que dejar buena parte del presupuesto en restaurantes y locales nocturnos. El costo de un trago o un plato puede ser hasta diez veces más caro en estos lugares, la música no es la que tú quieres escuchar y probablemente ni siquiera puedas conversar ni tener privacidad.

Toma conciencia

Hay que dar el ejemplo, respirar profundo, contar hasta diez, hacer todo lo que sea necesario para no comprar lo que no necesitas. Las ofertas y rebajas cunden por doquier pero tú no tienes porqué comprar otra alfombra persa para la sala. Sí, la sociedad de consumo está diciéndote que lo necesitas, pero no es verdad.

La comunicación es la clave, habla con tu cónyuge, pareja, hijos, todos deben tener metas en común, buscar nuevas y creativas maneras de ahorrar y de hacer realidad los planes de vacaciones. Hay que aprender a retrasar las recompensas con la mira en metas más ambiciosas y más satisfactorias.

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El cafecito de la tarde bien vale la pena tomárselo. Probablemente no es ahí por dónde el presupuesto se está desequilibrando. Quizás un trabajo que pague menos pero te dé mayor satisfacción sea posible una vez que tengas el control de tus gastos y tu presupuesto. Es posible que tus próximas vacaciones estén más cerca solamente haciendo algunos ajustes en tus hábitos de compra.


Por Alexis Páez

6.4.09

Los peligros del camino

Es mejor cojear por el camino que avanzar a grandes pasos fuera de él. Pues quien cojea en el camino, aunque avance poco, se acerca a la meta, mientras que quien va fuera de él, cuanto más corre, más se aleja.
San Agustín (354-439) Obispo y filósofo.

Si el camino es tan importante como decimos, entonces es aun más importante reconocer los peligros del camino. El primero de éstos es la honestidad consigo mismo: ¿es en verdad ése tu objetivo si cada vez que vas a dedicarte a alcanzarlo te descubres excusándote con otras actividades con tal de no hacerlo? Entre el éxito y el fracaso sólo media esa excusa que te está prendiendo las luces de alerta sobre la diferencia entre lo que dices que quieres y lo que en verdad quieres.
Otro de los peligros es la ineficiencia. La ineficiencia nace del esfuerzo sin resultados, una empresa que llevas años levantando y que no pareciera importar el esfuerzo que hagas, siempre está aletargada; no hay recompensa por el esfuerzo hecho en contra de lo que naturalmente quieres. Además, si justificas tus debilidades y tus límites, serán éstos los que determinen tus logros.
Y hay más: los miedos a actuar, el preguntarle a otros qué hacer con nuestra vida, la tentación continua de mirar hacia atrás. ¡No! ¡Basta ya! Sigue firme y constante tu camino. Por supuesto encontrarás encrucijadas, ¿y qué? Escoge el que creas que es el mejor camino y seguro lo será. Y si no lo es, era un precio que había que pagar. Listo. Next. Sigue adelante.
Cree en los regalos que el universo pone frente a ti porque si no, corres el riesgo de pasarles por el frente y no verlos. Los regalos vienen en forma de luz, de claridad, de apertura, de apoyo; un vaso de agua clara y fresca es suficiente para alimentarte por días. Mantén los ojos abiertos ante los que te embelesan y te frenan, enajenándote de tu objetivo. Reconócelos e ignóralos. Sigue adelante.
Cree en tu intuición y no tengas miedo a tomar decisiones. De los errores es que se aprende y hay que estar claros que vamos a cometer errores. No sólo eso, la inacción es injustificable y la aceptación de tu desconfianza es una condena en la que nos exponemos al fracaso. Actúa y sigue adelante.

El hombre superior es persistente en el camino cierto y no sólo persistente.
Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.
Por Alexis Páez para Cambios y Caminos