¿Dices que has tratado de hacer realidad tus sueños , pero que debía ser una pista falsa hacia tu destino porque fracasaste una y otra vez? ¿Crees que por eso no has materializado aun tu milagro personal? Ese no es un motivo, sino sólo una excusa. Hubo una vez un joven que nació en un hogar muy pobre. Como no pudo asistir a la escuela estudió solo. Soñaba con ser abogado, pero nadie lo contrataba. Cuando hubo cumplido el servicio militar, decidió emplear sus estudios legales solitarios para ingresar en la política y se presentó como candidato a senador. Fue derrotado por una amplia mayoría.
Se retiró momentáneamente de la abogacía y la política, para dedicarse al comercio. Su negocio fue a la quiebra y él pasó los 17 años siguientes pagando deudas y aceptando cualquier trabajo que se presentara. Pero los sueños continuaron incitándolo.
Se enamoró, contrajo matrimonio y luchó por mantener a su familia. Una vez más ingresó en la política... como candidato al congreso. Fue elegido por un margen muy estrecho, pero al presentarse a reelección su derrota resultó humillante.
Más tarde trató de obtener un puesto en una dependencia gubernamental, pero el gobierno se negó a contratarlo. Al parecer, dondequiera que iba se veía en ridículo por su origen humilde, su falta de educación y de refinamiento social. Él mantuvo la cabeza en alto, pasando por encima de su orgullo herido, y decidió presentarse como senador de los Estados Unidos. Tanto amigos como enemigos, y hasta familiares, se rieron a sus espaldas. Una vez más fue derrotado.
Con el correr del tiempo fue elegido candidato a vicepresidente por un partido importante. En la votación definitiva fue derrotado otra vez... por un político desconocido. Al presentarse como candidato a senador llevó a cabo una campaña que cautivó la imaginación del país, pero sólo consiguió otra derrota.
Aún así nunca dejó de perseguir sus sueños. No se demoraba sobre sus fracasos: continuaba buscando intensamente los ideales y los principios en los que creía. Por último, a la edad de cincuenta años, con el corazón adolorido y las cicatrices de las derrotas reiteradas, pero aun aferrado al sendero que le estaba destinado, Abraham Lincoln llegó a ser presidente de su país.
¿Has escuchado recientemente a tu voz interior?
¿Cuál es tu camino?
Extracto tomado de Los signos del zodíaco y las estrellas, Linda Goodman.



excelente articulo...
ResponderEliminarEspectacular !
ResponderEliminarNo importa cuantas veces uno caiga , importa
cuantas veces te levantas!!
Perseverancia y actitd mental positiva
Gracias Por compartirlo
Jorge Luis
Lima Peru
www.jorgecotrina.com