13.5.09

¿Me ahorro el cafecito y el postre de la tarde?

Para estos tiempos de estrechez, un poco de creatividad viene bien. Todo lo que hace falta puede estar incluido en algunos cambios de hábito. No es fácil cambiar de hábito pero vigilando mejor en qué gastas podrás encontrar interesantes oportunidades para ahorrar.

Entender adónde se está yendo el dinero permite pensar también adónde quieres que el dinero se vaya. Para esto hay unos consejos sencillos que los gurúes de Internet están recomendando y que resumimos aquí para tu aplicación.

Aprovechar las ofertas y descuentos, tratar de gastar sabiamente, desperdiciando lo menos posible, pensar en lo que compras y porqué lo compras, desglosar y entender tus gastos y hablar con la familia de ellos, engloban, grosso modo, un nuevo sistema para aumentar la eficiencia de tus ingresos.

Amor y Control

o Comienza por llevar un registro de todo lo que gastas por un mes. El objetivo es obtener el control de tu presupuesto.
o Una vez que veas todo junto, las cuentas de servicios, del supermercado, la farmacia, los estacionamientos, el café, hipotecas, seguros, colegios, todo junto, comenzarás a entender el gasto, priorizarlo y detectar maneras de ahorrar.
o Comienza por disminuir los pagos por seguros, eso se logra aumentando los deducibles. También se pueden buscar refinanciamientos de préstamos e hipotecas.
o Utiliza los aumentos de sueldo y bonos para disminuir las deudas o aumentar el saldo de las cuentas de ahorro.

Creatividad ante todo

o En estos tiempos hay que ponerse creativo. No es cuestión de cuánto te estás ahorrando sino más bien de detectar nuevas oportunidades.
o Hay que buscar mercados de cooperativas y distribuidores directos que venden productos de calidad a mejor precio. Hoy en día muchos agricultores venden directamente sus productos, lo que permite ahorrarse varios escalones de la cadena de distribución.
o Existen también fundaciones y otras organizaciones sin fines de lucro que realizan ferias, bazares y ventas donde se pueden conseguir cosas nuevas y usadas en buen estado y a buen precio.
o Si el volumen de compra lo amerita, busca comprar en los mercados de mayoristas o tiendas especiales que venden por bultos con descuento.
o En todo caso, compra lo que necesitas, no rellenes tu casa de cosas inútiles que acumulan polvo y no le agregan ningún bienestar a tu situación ni a tu familia.
o Utiliza los medios electrónicos de pago. Paga tus cuentas a través de transferencias y débitos directos. Estas operaciones suelen ser libres de cargos adicionales y son muy seguras. También se disminuyen los costos por emisión de chequeras así como comisiones por retiros en cajeros automáticos, especialmente los que no son de tu propio banco, ya que suelen cobrar altas comisiones por cada transacción realizada.
o Hay que usar las tarjetas de crédito pero evitando tener que pagar los altos intereses, actualmente entre 28% y 30%, para esto es importante saber las fechas de corte de tus tarjetas. Hay que tratar de cancelar las deudas de forma consecuente, antes de la fecha de corte, de manera que no te carguen intereses innecesarios. Acumula puntos en tarjetas de crédito que te recompensen y luego utilízalos para ahorrarte en regalos de navidad o de cumpleaños.
o Evalúa si necesitas todos los paquetes de canales Premium, después de todo ¿cada cuánto tiempo los ves? Seguramente tu compañía de cable ofrece planes regulares que te permitirán ahorrar lo que de todos modos no estás aprovechando.
o ¿Necesitas dos o tres celulares, aun cuando la empresa te paga uno de ellos? Revisa con tu operador de celular cuál es el mejor plan para ti, tomando en cuenta tus hábitos de uso. Elimina las líneas telefónicas que no utilizas. Incrementa el uso del correo electrónico para mantenerte en contacto con los tuyos a fin de disminuir la extensión de tus llamadas telefónicas.
o Acostúmbrate a comparar precios, seguramente lo haces cuando vas a comprar un carro o un aparato de TV, pero tal vez no cuando estás comprando cereales. Es muy probable que allí haya también muchas oportunidades de ahorro.
o Desconecta los cargadores cuando no los estés utilizando, apaga las luces cuando salgas de la estancia y utiliza equipos a gas cuando sea posible y en las zonas donde el gas sea más económico que la electricidad, esto es algo que también vale la pena comparar.
o Es mucho más divertido y seguramente más económico y seguro comer y reunirse en casa que dejar buena parte del presupuesto en restaurantes y locales nocturnos. El costo de un trago o un plato puede ser hasta diez veces más caro en estos lugares, la música no es la que tú quieres escuchar y probablemente ni siquiera puedas conversar ni tener privacidad.

Toma conciencia

Hay que dar el ejemplo, respirar profundo, contar hasta diez, hacer todo lo que sea necesario para no comprar lo que no necesitas. Las ofertas y rebajas cunden por doquier pero tú no tienes porqué comprar otra alfombra persa para la sala. Sí, la sociedad de consumo está diciéndote que lo necesitas, pero no es verdad.

La comunicación es la clave, habla con tu cónyuge, pareja, hijos, todos deben tener metas en común, buscar nuevas y creativas maneras de ahorrar y de hacer realidad los planes de vacaciones. Hay que aprender a retrasar las recompensas con la mira en metas más ambiciosas y más satisfactorias.

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El cafecito de la tarde bien vale la pena tomárselo. Probablemente no es ahí por dónde el presupuesto se está desequilibrando. Quizás un trabajo que pague menos pero te dé mayor satisfacción sea posible una vez que tengas el control de tus gastos y tu presupuesto. Es posible que tus próximas vacaciones estén más cerca solamente haciendo algunos ajustes en tus hábitos de compra.


Por Alexis Páez