6.4.09

Los peligros del camino

Es mejor cojear por el camino que avanzar a grandes pasos fuera de él. Pues quien cojea en el camino, aunque avance poco, se acerca a la meta, mientras que quien va fuera de él, cuanto más corre, más se aleja.
San Agustín (354-439) Obispo y filósofo.

Si el camino es tan importante como decimos, entonces es aun más importante reconocer los peligros del camino. El primero de éstos es la honestidad consigo mismo: ¿es en verdad ése tu objetivo si cada vez que vas a dedicarte a alcanzarlo te descubres excusándote con otras actividades con tal de no hacerlo? Entre el éxito y el fracaso sólo media esa excusa que te está prendiendo las luces de alerta sobre la diferencia entre lo que dices que quieres y lo que en verdad quieres.
Otro de los peligros es la ineficiencia. La ineficiencia nace del esfuerzo sin resultados, una empresa que llevas años levantando y que no pareciera importar el esfuerzo que hagas, siempre está aletargada; no hay recompensa por el esfuerzo hecho en contra de lo que naturalmente quieres. Además, si justificas tus debilidades y tus límites, serán éstos los que determinen tus logros.
Y hay más: los miedos a actuar, el preguntarle a otros qué hacer con nuestra vida, la tentación continua de mirar hacia atrás. ¡No! ¡Basta ya! Sigue firme y constante tu camino. Por supuesto encontrarás encrucijadas, ¿y qué? Escoge el que creas que es el mejor camino y seguro lo será. Y si no lo es, era un precio que había que pagar. Listo. Next. Sigue adelante.
Cree en los regalos que el universo pone frente a ti porque si no, corres el riesgo de pasarles por el frente y no verlos. Los regalos vienen en forma de luz, de claridad, de apertura, de apoyo; un vaso de agua clara y fresca es suficiente para alimentarte por días. Mantén los ojos abiertos ante los que te embelesan y te frenan, enajenándote de tu objetivo. Reconócelos e ignóralos. Sigue adelante.
Cree en tu intuición y no tengas miedo a tomar decisiones. De los errores es que se aprende y hay que estar claros que vamos a cometer errores. No sólo eso, la inacción es injustificable y la aceptación de tu desconfianza es una condena en la que nos exponemos al fracaso. Actúa y sigue adelante.

El hombre superior es persistente en el camino cierto y no sólo persistente.
Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.
Por Alexis Páez para Cambios y Caminos